En Avanza Psicoeducación seguimos compartiendo la serie «Cuestionando la salud mental», un conjunto de tres podcasts realizados como presentación del Máster LoCura: formación propia en salud mental con mirada biopsicosocial.
Si en el primer episodio se invitaba a ampliar la mirada sobre la salud mental y a comprender que el malestar psicológico no puede explicarse únicamente desde el individuo, este segundo capítulo profundiza aún más en esa idea. La conversación gira en torno a cómo se construye nuestra personalidad, qué papel desempeñan los vínculos en nuestro desarrollo y por qué comprender estos procesos resulta fundamental para acompañar el sufrimiento humano de una manera más respetuosa y menos reduccionista.
En este artículo queremos recoger algunas de las ideas más interesantes que se desarrollan durante la conversación. Sin embargo, el objetivo no es sustituir la escucha del podcast. Al contrario: estas líneas pretenden servir como introducción para despertar la curiosidad y animarte a escuchar el episodio completo, donde cada una de estas reflexiones se desarrolla con mucha mayor profundidad.
¿Por qué nos asusta tanto la locura?
Una de las preguntas que abre este segundo episodio es tan sencilla como profunda: ¿por qué la locura nos produce tanto miedo? La respuesta que propone el equipo del Máster LoCura va mucho más allá de la imagen tradicional asociada a los trastornos mentales. La locura no solo asusta porque la relacionemos con la pérdida de control, sino porque nos obliga a mirar aquello que normalmente preferimos ignorar. Hablar de salud mental implica hablar también de desigualdad, de exclusión, de trauma, de violencia, de pobreza, de discriminación o de abandono. Significa reconocer que muchas personas desarrollan un intenso sufrimiento psicológico en contextos profundamente adversos y que no siempre es posible comprender ese sufrimiento únicamente desde un diagnóstico. En este sentido, el episodio invita a cuestionar una idea muy extendida: la de considerar la salud mental como un fenómeno exclusivamente individual. Comprender a una persona implica comprender también las circunstancias en las que vive.
Tres grandes miedos que compartimos como seres humanos
Uno de los momentos más interesantes del episodio llega cuando se plantea que buena parte de nuestra vida emocional gira alrededor de tres grandes miedos fundamentales. El primero es el miedo al caos o al descontrol. Ese temor a perder la estabilidad, a sentir que dejamos de comprender lo que ocurre dentro de nosotros mismos o a experimentar que nuestra vida deja de tener sentido. El segundo es el miedo al exterior, a aquello que puede dañarnos, rechazarnos o atacarnos. Se trata de un miedo profundamente relacionado con la necesidad de protegernos y de mantenernos a salvo frente a las amenazas del entorno. Finalmente aparece un tercer miedo: el miedo a la pérdida. La posibilidad de perder a las personas que queremos, aquello que nos sostiene emocionalmente o aquello que da sentido a nuestra vida. Estos tres temores aparecen de una u otra forma en prácticamente todas las personas y ayudan a comprender muchas de nuestras reacciones emocionales. No se presentan como signos de enfermedad, sino como experiencias humanas que forman parte del desarrollo psicológico.
Del carácter a la personalidad: un continuo y no una etiqueta
Otra de las ideas más enriquecedoras del episodio es la forma en que explica la relación entre carácter, personalidad y trastornos psicológicos. Con frecuencia pensamos la salud mental de forma dicotómica: una persona está sana o está enferma. Sin embargo, la propuesta que se plantea en el podcast rompe con esa visión y habla de un continuo. Todos desarrollamos una determinada manera de afrontar la realidad. Esa forma de relacionarnos con el mundo puede ser más flexible o más rígida dependiendo de nuestra historia, de nuestras experiencias y de los recursos que hemos podido desarrollar. Cuando esa rigidez aumenta progresivamente pueden aparecer dificultades cada vez mayores para adaptarnos a las situaciones de la vida cotidiana. Lo importante es que esta explicación evita entender los trastornos como categorías completamente separadas del funcionamiento normal de las personas. Más bien los sitúa dentro de un continuo donde todos compartimos procesos psicológicos similares, aunque con diferente intensidad. Esta perspectiva resulta especialmente útil porque permite acercarse al sufrimiento humano desde la comprensión y no únicamente desde la clasificación diagnóstica.
No nacemos con una personalidad preestablecida, se construye en la relación con los demás
Uno de los mensajes centrales del episodio es que ninguna persona desarrolla su personalidad de forma aislada. Venimos al mundo con determinadas características individuales, pero es la relación con quienes nos cuidan la que va configurando la manera en que aprendemos a interpretar el mundo, regular nuestras emociones y establecer vínculos con otras personas. Esta idea conecta con décadas de investigación sobre el desarrollo infantil, el apego y la regulación emocional. Los primeros años de vida constituyen un periodo especialmente importante porque el cerebro del niño todavía no dispone de recursos suficientes para gestionar por sí mismo el malestar. Necesita que otras personas le ayuden a comprender lo que siente, le transmitan seguridad y respondan de manera suficientemente coherente a sus necesidades. Por eso el podcast insiste en una idea especialmente relevante: los vínculos no solo influyen en nuestra salud mental, sino que en gran medida contribuyen a construirla.
Los tres núcleos de la personalidad
Una parte especialmente interesante del episodio está dedicada a explicar los tres núcleos básicos de la personalidad desde una perspectiva evolutiva. Aunque se trata de conceptos complejos, la conversación consigue acercarlos de una forma muy comprensible. El primero es el núcleo confusional, que representa los primeros momentos del desarrollo. El bebé todavía no diferencia claramente dónde termina él mismo y dónde comienza el mundo. Todo aparece mezclado y las experiencias de bienestar o malestar ocupan prácticamente toda su realidad. Posteriormente comienza a desarrollarse el núcleo esquizoide, momento en el que el niño empieza a diferenciar entre el interior y el exterior, entre él mismo y las otras personas. Es también la etapa en la que aparecen las primeras experiencias relacionadas con la protección, el miedo y la necesidad de defenderse frente a aquello que percibe como amenazante. Finalmente aparece el núcleo melancólico, asociado al descubrimiento de que las personas importantes pueden perderse. Es en este momento cuando el amor, el apego y el miedo a la separación adquieren una enorme relevancia emocional. Lejos de entender estos núcleos como categorías diagnósticas, el podcast los presenta como formas de organización de la personalidad que todos compartimos en mayor o menor medida y que siguen activándose a lo largo de toda la vida dependiendo de las circunstancias que atravesamos.
La regulación emocional comienza mucho antes de que podamos hablar
Otro aspecto especialmente interesante es la explicación sobre cómo aprendemos a regular nuestras emociones. Cuando un bebé nace todavía no sabe identificar lo que siente ni dispone de recursos para calmarse por sí mismo. La regulación emocional depende inicialmente de quienes lo cuidan. Cuando las personas adultas responden con sensibilidad, coherencia y disponibilidad emocional, el niño va aprendiendo progresivamente que sus necesidades pueden ser comprendidas y atendidas. Ese aprendizaje constituye uno de los pilares sobre los que posteriormente se desarrollarán la confianza, la autoestima y la capacidad para establecer relaciones saludables. Por el contrario, cuando las respuestas son muy impredecibles, excesivamente rígidas o inexistentes, el desarrollo emocional puede organizarse de maneras que dificulten posteriormente la adaptación a distintas situaciones de la vida. Sin embargo, el episodio evita caer en explicaciones deterministas. En ningún momento plantea que la infancia condene el futuro de una persona. Más bien invita a comprender que nuestra historia influye, pero también que las relaciones posteriores, los procesos terapéuticos y las nuevas experiencias pueden seguir transformando la personalidad a lo largo de toda la vida.
La seguridad, el amor y el valor: tres necesidades fundamentales para crecer
Durante la conversación aparece una idea especialmente interesante para comprender el desarrollo infantil: todas las personas necesitamos crecer sobre tres pilares fundamentales. El primero es la seguridad. Un niño necesita sentir que existe una base segura desde la que explorar el mundo. Saber que hay personas disponibles para protegerle cuando aparecen el miedo, la incertidumbre o el malestar le permite desarrollar confianza y autonomía. El segundo pilar es el amor. No entendido únicamente como afecto o cariño, sino como la experiencia de sentirse querido por quien uno es, independientemente de los errores, de los logros o de las circunstancias. Sentirse digno de ser amado constituye uno de los elementos más importantes para la construcción de una autoestima saludable. El tercer elemento es el valor. El podcast hace una reflexión muy interesante sobre este concepto, diferenciándolo de la valentía. No se trata de enseñar a las personas a no tener miedo, sino de ayudarles a descubrir que poseen un valor propio que no depende exclusivamente del reconocimiento externo. Cuando una persona crece sintiéndose valiosa, desarrolla mayores recursos para afrontar las dificultades de la vida. Estos tres elementos —seguridad, amor y valor— aparecen como necesidades universales que trascienden cualquier enfoque exclusivamente clínico de la salud mental.
Educar también es acompañar las emociones
Otro de los temas que atraviesa este episodio es el papel de las personas adultas en el desarrollo emocional de los niños y las niñas. Lejos de entender la educación únicamente como la transmisión de normas o conocimientos, el podcast plantea que criar implica ayudar a las criaturas a comprender lo que sienten, poner palabras a sus emociones y acompañarlas mientras desarrollan recursos propios para regularse. Este acompañamiento requiere algo que muchas veces pasa desapercibido: que las propias personas adultas hayan realizado un trabajo personal sobre sí mismas. No resulta sencillo responder con paciencia cuando vivimos bajo elevados niveles de estrés, cuando apenas disponemos de tiempo para descansar o cuando cargamos con dificultades emocionales no resueltas. Por eso el episodio recuerda que cuidar a la infancia también implica cuidar las condiciones en las que las familias desarrollan esa crianza. Esta idea conecta nuevamente con la perspectiva biopsicosocial: la salud mental no depende únicamente de las capacidades individuales, sino también de los recursos y las condiciones sociales disponibles.
Más allá de los roles tradicionales de género
Uno de los aspectos más enriquecedores de la conversación es la reflexión sobre cómo los roles de género siguen influyendo en la manera de cuidar. Tradicionalmente se ha asociado a las mujeres el papel de nutrir, contener emocionalmente y sostener los cuidados, mientras que a los hombres se les ha atribuido el papel de poner límites o ejercer la autoridad. Sin embargo, el equipo del podcast cuestiona esta división, recordando que ambas funciones forman parte de las capacidades humanas y no pertenecen exclusivamente a un sexo u otro. Cuidar implica saber proteger, pero también acompañar y ofrecer afecto. También resulta imprescindible establecer límites cuando resultan necesarios. Reducir estas funciones a estereotipos tradicionales limita tanto a quienes cuidan como a quienes son cuidados. Además, durante la conversación aparece una reflexión especialmente relevante sobre los privilegios y las desigualdades. No todas las personas llegan a la crianza con las mismas posibilidades. La disponibilidad emocional, el tiempo, la estabilidad laboral, el apoyo familiar o las condiciones económicas condicionan profundamente la manera en que podemos acompañar a otras personas. Comprender esta realidad evita culpabilizar individualmente a las familias y permite reconocer la importancia que tienen las políticas sociales y comunitarias en la promoción de la salud mental.
El valor que la sociedad concede a las personas también influye en su bienestar
Otro tema especialmente interesante del episodio es la influencia del reconocimiento social sobre la construcción de la identidad. Las personas no solo desarrollamos una imagen de nosotros mismos a partir de nuestras experiencias familiares. También lo hacemos a través de cómo somos recibidos por el entorno. El podcast pone ejemplos relacionados con la diversidad funcional, el aspecto físico o las diferencias de género para mostrar cómo la sociedad transmite, muchas veces de forma implícita, quién parece tener más valor y quién encuentra mayores obstáculos para ser aceptado. Estas experiencias pueden influir profundamente en la autoestima y en la manera de relacionarnos con nuestro propio cuerpo. En este sentido, también se aborda cómo determinados problemas, como algunos trastornos de la conducta alimentaria, no pueden entenderse únicamente desde una perspectiva individual. La presión estética, los ideales de éxito asociados a determinados cuerpos y las expectativas sociales constituyen factores que también participan en la construcción del malestar. Se trata de una reflexión que conecta directamente con una de las principales propuestas del Máster LoCura: comprender que la salud mental siempre está atravesada por el contexto social y cultural.
Comprender antes que etiquetar
Quizá una de las aportaciones más valiosas de este segundo episodio sea la forma en que invita a mirar a las personas antes que a los diagnósticos. Comprender cómo se ha construido una personalidad, qué necesidades han quedado insatisfechas, qué relaciones han marcado la vida de una persona o qué recursos ha tenido para afrontar las dificultades permite desarrollar una mirada mucho más humana del sufrimiento psicológico. Esta perspectiva no pretende negar la utilidad de los diagnósticos cuando son necesarios. Más bien propone que el diagnóstico no sustituya a la comprensión de la historia vital de quien consulta. En lugar de preguntarnos únicamente «¿qué trastorno tiene esta persona?», quizá convenga empezar a preguntarnos también «¿qué le ha ocurrido?», «¿cómo aprendió a relacionarse consigo misma y con los demás?» o «¿qué necesita hoy para continuar desarrollándose?». Ese cambio de mirada constituye precisamente uno de los ejes centrales que atraviesa todo el podcast.
Una formación para ampliar la mirada sobre la salud mental
Todas estas reflexiones forman parte de la filosofía del Máster LoCura: formación propia en salud mental con mirada biopsicosocial. El Máster de LoCura nace para ofrecer una mirada biopsicosocial, crítica, feminista, humanista y no estigmatizante a quienes acompañan procesos terapéuticos, educativos, sociales o comunitarios. Frente a modelos que aíslan el malestar de su contexto, LoCura propone comprender la salud mental desde la historia, el cuerpo, los vínculos, el género, la comunidad y las condiciones sociales que atraviesan cada vida.
A lo largo de su recorrido formativo aborda cuestiones como la personalidad, el apego, el trauma, la psicopatología, las adicciones, el cuerpo, las herramientas de intervención, la diversidad y las perspectivas críticas sobre la psiquiatrización, siempre desde una visión integradora y profundamente respetuosa con la complejidad humana.
Puedes encontrar toda la información sobre esta formación en:
La participación de Avanza Psicoeducación
Desde Avanza Psicoeducación participamos con enorme ilusión en este proyecto formativo. En concreto, Roberto Salamanca forma parte del equipo docente impartiendo los módulos de Núcleos de la Personalidad, que son la base teórica de buena parte de las reflexiones que aparecen en este episodio.
Escucha el segundo episodio completo
Este artículo recoge únicamente una parte de las numerosas reflexiones que aparecen en el segundo episodio de la serie «Cuestionando la salud mental». La conversación, sin embargo, ofrece muchos más ejemplos, matices y explicaciones que ayudan a comprender de forma mucho más clara cómo se construye nuestra personalidad y por qué es tan importante incorporar esta mirada al acompañamiento psicológico.
En esta misma entrada del blog encontrarás el enlace directo al episodio.
Y recuerda que este es solo el segundo capítulo de una serie de tres. En el próximo episodio la conversación continuará profundizando en otros aspectos esenciales de la salud mental desde la perspectiva biopsicosocial.
