FOMENTAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

December 02, 2016
Roberto_avanza

Este lunes visitamos el Colegio Ábaco de Madrid para dar una charla a los padres y las madres de los alumnos de este centro sobre la Inteligencia Emocional  (IE) y cómo fomentarla en los hijos e hijas. Queremos agradecer al colegio la oportunidad que nos ha ofrecido para poder, una vez más (ésta es la tercera) compartir con las familias un tema que nos parece fundamental y de mucha relevancia para mejorar las relaciones entre personas. Además no queremos dejar pasar la oportunidad de darle las gracias a todos los padres y madres que vinieron a compartir esta charla con nosotros (que fueron muchos, más de ochenta personas).

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Aprovechamos la ocasión para comentaros algunos puntos sobre este tema que nos parece interesante.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

De acuerdo con Peter Salonevy y John Mayer, “la IE es el conjunto de habilidades que contribuyen a la valoración exacta y a la regulación efectiva de las emociones, en uno mismo y en los otros; y el uso de los sentimientos para motivarse, planificar y alcanzar lo que uno se propone en la vida”. Es decir, IE es saber:

- identificar

- reconocer

- valorar

- y expresar las emociones.

Es en este proceso en el que dotamos de inteligencia a la emoción. Necesitamos poder nombrar nuestras emociones para dejarlas sentir en nuestro cuerpo. Es fundamental hacer una buena valoración de lo que sentimos para poder ajustar la expresión de las emociones. Las emociones son parte de nuestra vida, de nuestras experiencias. Nos ayudan a conducir nuestro comportamiento hacia nuestros objetivos. Pero si no lo haces de una manera “inteligente” la emoción nos puede llevar a alejarnos de lo que queremos conseguir. Como decía una profesora de psicoterapia infantil, las emociones hay que sentirlas, pero no hay que actuarlas. O dicho de otro modo, lo que hacemos con la emoción, la respuesta que damos, tiene que ser acorde con lo que sentimos y con lo que está ocurriendo. Enfadarse cuando te quitan algo es normal y necesario, pero responder de forma agresiva puede ser contraproducente. La emoción es lo que nos activa hacia una dirección y el sentimiento lo que nos ayuda dirigir y modular la acción. La emoción es más corta, más corporal, más intensa. El sentimiento es más cognitivo, más mental y puede durar mucho más tiempo y es más consciente. Si aprendemos a manejar las emociones y los sentimientos estaremos en mejor disposición para conducir nuestro comportamiento a buen puerto. Lo que significa que cuanto más inteligencia emocional más cerca de ser felices estaremos, porque sabremos dirigir nuestras acciones hacia las metas y los propósitos que nos marquemos.

Pero la inteligencia emocional no es solo ser consciente de nuestros sentimientos, sino que implica también poder empatizar con las otras personas. Es también la capacidad de reconocer las emociones en las otras personas y ser capaces de graduarlas. La emoción es la antesala de la conducta, pero no solo en uno mismo, sino también en el otro. Toda relación humana está inserta dentro de un marco emocional y sentimental del que debemos ser conscientes para poder actuar en consecuencia.

La Inteligencia Emocional nos ayuda a tener mejores relaciones intra e interpersonales (con nosotros mismos y con los demás).Esto es la base para una vida feliz, pues la felicidad no es la ausencia de dolor emocional sino la buena gestión de las emociones y sentimientos que nos producen las experiencias y vivencias en la vida.

¿Dónde aprendemos a manejar nuestras emociones?

Sacado de un libro de Daniel Goleman este párrafo nos da una idea del lugar dónde se debe poner el foco para fomentar la IE.

“La vida en familia supone nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional (…). Esta escuela emocional funciona no solo a través de lo que los padres dicen  o hacen directamente a los niños, sino en los modelos que ofrecen a la hora de manejar sus propios sentimientos y aquellos que tienen lugar entre marido y mujer.”

La gestión de las emociones es algo que todos debemos aprender desde que somos pequeños, desde bebés. El lugar donde se realiza este aprendizaje no es la escuela, no es en contacto con otros niño y niñas. Este aprendizaje se realiza en el seno de la familia, por medio de la relación con los padres y las madres, sirviéndonos del vínculo emocional que se establece desde el nacimiento. La escuela, los amigos, el centro educativo, etc. son lugares donde luego pondremos en práctica aquello que hemos aprendido en casa, en la relación con nuestras figuras de apego. Por eso los padres y madres son la pieza clave del aprendizaje de la IE. Lo que quiere decir que es en el seno de la familia donde se transmite la capacidad de gestión emocional. Por eso los padres y madres debemos aprender a gestionar bien nuestros propios sentimientos para poder transmitir esta capacidad de gestión a nuestros hijos e hijas. 

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